Egipto

Viajar a Egipto es una maravilla, poder ver un lugar de los más bonitos que tenemos en todo el mundo. Desde la Antigüedad, este viaje era considerado una peregrinación a las fuentes de la sabiduría. Quien tiene la suerte de permanecer, aunque sea por breve tiempo, en este lugar querido por los dioses vive una experiencia inolvidable.

Ciudades de Egipto

El Egipto de los faraones no es un país, sino un universo. Durante más de tres milenios se desarrolló allí una civilización de increíble riqueza cuyos testimonios artísticos, que nada han perdido de su fuerza o de su magia, podemos contemplar hoy. Sin duda ésa es una de las razones por las que el mundo entero acude a admirar las pirámides, Karnak, el Valle de los Reyes o Abu Simbel.

A continuación puede navegar a través de los diferentes parajes de inmensa belleza que ofrece Egipto:

asuan egipto
ASUAN
dahshur ciudad egipcia
DAHSHUR
deir el medina
DEIR EL MEDINA
egipto dendera 2019
DENDERA
Edfu templo egipcio 2019
EDFU
el kab egipto
EL KAB
egipto ciudad de esna 2019
ESNA
fayum 2019
FAYUM
TEMPLO DE FILAE EGIPTO
FILAE
pirámide de guiza 2019
GIZA
Gurna Egipto 2019
GURNA
Karmak dioses egipcios 2019
KARNAK
egipto 2019 kom ombo
KOM OMBO
luxor 2019 EGIPTO
LUXOR
medinet habu
MEDINET HABU
pirámide de meidum
MEIDUM
Menfis DE EGIPTO
MENFIS
nubia 2019 ciudad egipcia
NUBIA
saqqara CIUDAD egipcia
SAQQARA
Tanis 2019 geroglíficos
TANIS

Aqui se habla de amor a Egipto, a un país hermosos con grandes misterios. Amor por una civilización que creó tanta belleza. Admiración por esos monumentos, luminosos y misteriosos a la vez, que, de la más humilde estela a la más alta de las pirámides, nos invitan a emprender un recorrido espiritual donde el universo, la naturaleza y el hombre viven en una armonía celestial y terrena al mismo tiempo.

Faraones de Egipto

Los Mentuhotep, Sesostris y Amenemhat fueron notables faraones que dieron a Egipto una nueva prosperidad. Nueva crisis con el Segundo Periodo Intermedio: unos pueblos extranjeros, los hicsos, invaden Egipto e instalan su capital en Avaris, en el Delta.

En Tebas nace el movimiento de liberación. Los hicsos son expulsados y nace el Imperio Nuevo (XVIII, XIX y XX dinastías, hacia 1570 a 1070). La XVIII dinastía comprende varios nombres prestigiosos: la reina faraón Hatsepsut, Tutmosis III, Amenhotep III, Akenatón, Tutankamón, Horemheb. Egipto está de nuevo unificado, la economía es próspera, la sociedad refinada. Tebas, la fastuosa, ve el desarrollo de Karnak.

Pero el peligro hitita se perfila en el horizonte. Serán necesarias las vigorosas intervenciones de Seti I y de su hijo, Ramsés II (1279-1212), para salvaguardar la paz. Gran constructor, Ramsés II logra firmar un tratado de no beligerancia con el adversario y consigue que reine la paz en Oriente Próximo. La XX dinastía ve el reinado de un gran faraón, Ramsés III (1186-1154), que rechaza los intentos de invasión de los «Pueblos del Mar» y de los libios.

Faraón Menes

Todo empieza con el primer faraón, Menes, cuyo nombre significa «el Estable». Convertido en rey del Alto y el Bajo Egipto, de un país unificado por lo tanto, fue la piedra de fundación de un largo linaje de faraones divididos en treinta dinastías. Vienen a continuación tres «imperios» separados por «períodos intermedios». Los «imperios» corresponden a tiempos fuertes de la historia egipcia, aquellos durante los cuales el poder faraónico se halla en la cima de su poder e influencia. Durante los  períodos intermedios», por el contrario, el país vive divisiones internas o sufre invasiones.

El Imperio Antiguo (hacia 2640 a 2134 a. J. C.) comprende las III, IV, V y VI dinastías. Empezando por la III dinastía es la de Zoser y su maestro de obras Imhotep, que inventaron la arquitectura en piedra. La IV dinastía vio los reinados de Keops, Kefrén y Micerinos, que hicieron edificar las tres célebres pirámides de la llanura de Gizeh. La V dinastía es la de los «Hijos del Sol», que construyeron templos a su gloria. Por último, la VI dinastía está marcada por el reinado más largo de la historia, el de Pepi II, que subió al trono muy joven y murió centenario. Luego se produjo un declive cuyas causas son aún misteriosas, el Primer Período Intermedio. Con el Imperio Medio (hacia 2040-1650) renace una edad de oro que ve el advenimiento de Tebas, en el Sur.

Baja Época de Egipto

Con la Época Baja, que comienza en 672 a. J. C, se inicia un lento declive. Suben al trono de Egipto nubios y libios, algunos griegos se instalan en el Delta. La XXVI dinastía, llamada «saíta» (672-525), recupera los valores espirituales y artísticos del Imperio Antiguo, aunque se trata sólo de un respiro antes de la primera ocupación persa, de Cambises a Darío II. Egipto es liberado en 405 y conocerá tres dinastías indígenas más. La XXX y última emprende un vasto programa arquitectónico antes de la segunda ocupación persa, en 343, que se vio acompañada de una oleada de destrucción.

En 333, Alejandro Magno vence a los persas y se apodera de Egipto. Funda Alejandría, donde se instalan sus sucesores, los Ptolomeos. El Sur preserva las tradiciones, el Norte se heleniza. Después de la derrota de Cleopatra VII en Actium, 30 a. J. C., Octavio, el futuro Augusto, se convierte en maestro de Egipto, que queda reducido a una provincia duramente explotada del Imperio romano.

Paradójicamente, durante este período los egipcios crean y desarrollan admirables templos, en el Sur, Edfu, Filae, Kom Ombo, Esna. Comprendiendo que el país no recuperará su independencia, los sacerdotes consagran todos sus esfuerzos a transmitir la antigua sabiduría. El 24 de agosto de 394 d. J. C. se grabó el último texto jeroglífico. El cristianismo triunfa antes de ceder su supremacía al islam impuesto por la invasión árabe del siglo VII d. J. C.

Desde los orígenes, el pensamiento egipcio afirma la realidad de un principio creador formulado por fuerzas creadoras, las divinidades. «Tres son todos los dioses», reza un texto: Amón, Ra y Ptah. Amón es «el Oculto», aquel cuya forma no puede ser conocida; Ra es la Luz; Ptah, el Verbo y el patrono de los artesanos. Existen, sin embargo, muchos otros modos de evocar la presencia y la acción del universo divino.

DIOS EGIPCIO AMON
AMÓN
HATSHEPUT EGIPTO DIOS
HATHOR
egipto hathor dios
HATSHEPSUT
memnon egipto 2019
MEMNON

¿Puede hablarse de «religión» egipcia? La espiritualidad faraónica no comporta dogma, ni verdad revelada, definitiva e impuesta. No es rígida ni cuenta con un libro sagrado intangible. Dios y los dioses egipcios crean a cada instante.Existe un solo «sacerdote», más exactamente, un ritualista: el propio Faraón. 

Ramses II faraón egipto
RAMSES II
egipto ramses iii abu simbel
RAMSES III
Seti I Egipto 2019
SETI I

Lo vemos en todas partes, en los muros de los templos, llevando a cabo los actos
rituales, en todos los santuarios al mismo tiempo. Su imagen se animaba mágicamente para encarnarse en el cuerpo de un sustituto, un Servidor de Dios encargado de celebrar el culto en su nombre.

Templo egipcio

El Egipto faraónico era la imagen del cielo. Cada lugar sagrado albergaba una potencia cósmica que sólo podía residir en la Tierra a condición de que gozara en ella de una morada. Esta morada es el templo. Construido en «hermosa piedra de eternidad» por especialistas que dominaban las leyes de la armonía, cada templo es una palabra de una lengua sagrada que se aprende a leer visitando edificio tras edificio. Un templo es una central de energía indispensable para asegurar un equilibrio espiritual, social y económico.

Cada noche, la potencia divina parece extinguirse, cada mañana hay que resucitarla en el secreto del santuario. Si el mundo queda privado de templos, el sol no se levanta más. Para fundar un templo, Faraón asume su función de maestro de obras. Concibe el plano, lo formula mediante el Verbo recuperando la perfección del tiempo de Ra, calcula el mejor momento astrológico, excava la trinchera de fundación, modela la primera piedra, ilumina el edificio y lo entrega a su divino dueño. El templo no está abierto a la multitud.

Sólo trabajan en él los ritualistas cuyo papel consiste en mantener el contacto con las potencias creadoras, para que la Tierra siga siendo habitable. El pensamiento abstracto debe traducirse en el rito, el acto primordial. El templo es el lugar de la ofrenda que asegura la continuidad de la creación. Alrededor del edificio principal están los alojamientos de los sacerdotes, talleres,
almacenes, escuelas, carnicerías, bibliotecas, laboratorios. Detalle esencial: el templo es un ser vivo. Lleva un nombre, le «abren la boca» y velan para que la energía circule por sus piedras. Cuando los humanos dejan de practicar el rito, los jeroglíficos y las escenas grabadas toman el relevo.

Geografía de Egipto

A diferencia de muchos países trastornados por las guerras y cuyas fronteras variaron mucho, el Egipto geográfico siguió siendo igual a sí mismo desde sus orígenes. Visto desde el cielo, parece una flor de loto abierta, cuya parte superior corresponde al Delta y el largo tallo al valle del Nilo, estrecho corredor de entre 3 y 15 km de ancho que serpentea entre los desiertos arábigo y líbico. Los antiguos egipcios llamaban con frecuencia a su país «las Dos Tierras» a causa de la muy marcada diferencia entre dos grandes regiones.

La primera es el Delta, o Bajo Egipto, cuya superficie equivale a la de Bélgica. Es una región verde, abundantemente irrigada por los brazos del Nilo y numerosos canales. Todavía hoy ofrece un arrobador contraste con el Valle del Nilo que se presenta, desde El Cairo, dónde se encuentra el famoso museo, hasta Asuán, como un oasis de 900 km de largo entre dos desiertos. En la Antigüedad, la vegetación era mucho más exuberante y las tierras cultivadas más extensas. Esta realidad geográfica no dejó de tener consecuencias para la conservación de los edificios. En el Delta, rico sin embargo en espléndidos monumentos, no queda en pie ni un solo templo.

Tras la invasión árabe, los monumentos fueron desmantelados y los fellahs hicieron desaparecer los bloques de piedra caliza en los hornos de cal. El Alto Egipto fue parcialmente respetado, pero tuvo que producirse la valerosa intervención de Champollion para impedir que el albano Mehmet Ali transformase en fábricas y muelles un patrimonio que pertenece por entero a la humanidad.

EGIPTO PIRAMIDES CAMELLOS
PIRÁMIDES ESCALONADAS

Tres pirámides, tres recorridos espléndidos que descubrir:

Pirámide de Micerino

El recorrido interior de la pirámide de Mikerinos es subterráneo, el de Kefrén esencialmente horizontal y el de Keops esencialmente vertical, con etapas bien marcadas. Conocemos así lo que está bajo tierra, en tierra y más allá de la tierra. Y puede pensarse en los tres mundos evocados por los textos egipcios, que corresponden a tres formas de resurrección: el reino subterráneo, la duat equivalente a la matriz estelar y el universo solar.

Pirámide de Giza

Giza ofrece un conjunto coherente donde cada uno de los tres edificios desempeña un papel particular que no ha sido todavía descifrado por completo. Ni el propio paraje ha librado todos sus secretos. Recientemente se descubrieron elementos de una «ciudad de pirámides» ocupada por los constructores, así como sus tumbas.

Pirámide de Kefrén

No olvidemos las tres pequeñas pirámides de reinas situadas muy cerca de la Gran Pirámide, cuyo interior es muy notable, y las numerosas mastabas. Las de Kar, Idu y de la reina Meresankh son verdaderas obras maestras. Ante las tres pirámides de Guiza, expresión de una unidad creadora, ¿quién no percibiría el fulgor de la espiritualidad egipcia y su capacidad para traducir en la piedra su pensamiento?

Las tumbas tebanas se distribuían en varios parajes, según sus apelativos modernos: Valle de los Reyes, Valle de las Reinas, Valle de los Nobles (Gurnet-Murrai, Cheikh Abd el-Gurna, Assassif, Khokhah, Dra Abu’l Neggah) y Valle de los Artesanos (Dayr al-Madina).

deir el medina 2019
VALLE DE LOS ARTESANOS
VALLE DE LOS NOBLES
hatsheput diosa egipcia
VALLE DE LAS REINAS
VALLE DE LOS REYES

Qué ver en Egipto