Paleolítico Superior

Los yacimientos del Paleolítico Superior son raros en Egipto. El más antiguo de
ellos es Nazlet Khater-4, en el Egipto Medio, donde el pedernal se extraía no sólo
mediante trincheras y pozos de mina (con una profundidad máxima de dos metros),
sino también mediante galerías subterráneas que comenzaban en las paredes de las
trincheras o en el fondo de los pozos. De este modo se obtuvieron galerías de más de
diez metros cuadrados. Los hogares encontrados en el relleno de las trincheras, donde
tuvieron lugar actividades de percusión, sugieren que la extracción minera se
prolongó durante un amplio período de tiempo, entre los años 35000 y 30000 B.P., lo
que convertiría a Nazlet Khater-4 en uno de los ejemplos más antiguos de actividad
minera subterránea de todo el mundo. Los conjuntos líticos de este yacimiento ya no
presentan resto alguno de la técnica levallois. El objetivo de la producción era
conseguir hojas simples a partir de núcleos de plataforma única. Entre las
herramientas se encuentran algunos raspadores, buriles y denticuladas, pero también
puntas foliáceas y hachas bifaciales. Como no han aparecido otros yacimientos
similares en Egipto, es difícil establecer la importancia de éste en la evolución de la
Prehistoria egipcia. Junto a la mina, evidentemente asociada a ella, los excavadores
encontraron una tumba donde el difunto estaba enterrado de espaldas, con un hacha
bifacial cerca de la cabeza.
La siguiente fase más antigua, tras Nazlet Khater-4, fue la industria
shuwikhatiense, que se encuentra en varios yacimientos en la cercanía de Quena y
Esna. El yacimiento tipo, Shuwikhat-1, ha sido fechado en torno al año 25000 B.P. El
estudio del entorno y de los restos de fauna demuestra que el yacimiento, situado en
la llanura de inundación de aquellas fechas, funcionaba como campamento de caza y
pesca. Es posible que el shuwikhatianense sea contemporáneo a un corto período
húmedo, pero este cambio climático no fue lo bastante importante como para repoblar
el Desierto Occidental, que siguió sin ocupación humana. El shuwikhatiense se
caracteriza por unas hojas robustas, obtenidas a partir de núcleos de plataformas
opuestas. Las herramientas más habituales son hojas denticuladas, raspadores y
buriles.
En el marco del norte de África y el suroeste de Asia, el Paleolítico Superior de
Egipto parece bástate inusual, si bien es posible que hubiera algunas conexiones con
la industria dabbaniense de Cirenaica y la ahmariense del sur de Israel y Jordania.

Paleolítico final

Al contrario de lo que sucede con los del Paleolítico Superior, en Egipto se han
encontrado muchos yacimientos del Paleolítico Final, fechados entre los años 21000
y 12000 B.P. El clima siguió siendo hiperárido, como lo fue durante el Paleolítico
Superior; pero el río había comenzado a contener menos agua y más arcillas, debido a
la aridez presente en su cabecera y a la importante actividad erosiva producida por el
frío glacial final que afectaba a las tierras altas de Etiopía. Las arcillas se depositaron
en el valle del Nilo, rellenando el Alto Egipto con un grueso estrato de aluvión y
creando una llanura de inundación que, en Nubia, tenía entre veinticinco y treinta
metros más de altura que la moderna. En el Bajo Egipto y en el Egipto Medio no se
han encontrado yacimientos del Paleolítico Final, aparentemente porque esta parte del
valle del Nilo estaba excavada a mayor profundidad merced a un bajo nivel de agua
en el Mediterráneo, algo más de cien metros por debajo de su nivel actual. El
resultado fue una erosión agresiva en el Nilo, lo cual creó una superficie que quedó
cubierta por aluviones más recientes que ocultan los yacimientos a los arqueólogos.

En los yacimientos del Paleolítico Final existe una gran variedad tipológica y,
dado nuestro limitado conocimiento del Paleolítico Superior, es difícil determinar los
orígenes de aquél. Entre los distintos grupos, el fakhurianense (21000-19500 B.P.) y
el kubbaniyanense (19000-17000 B.P.) son los más antiguos. Si bien el
kubbaniyanense fue definido en Wadi Kubbaniya, cerca de Asuán, también se han
encontrado yacimientos cerca de Esna y Edfu. En Wadi Kubbaniya, los yacimientos
fakhurianenses y kubbaniyanenses aparecen en tres disposiciones fisiográficas
distintas, estando relacionados con un lago temporal que todos los años, tras la
inundación, quedaba taponado por una duna en la boca del wadi. Después de que la
duna creciera tanto como para bloquear todo el wadi, el lago se alimentó de la capa
freática, creando así un entorno extremadamente favorable para los cazadores recolectores.


Algunos de los yacimientos están situados en un campo de dunas que
ocasionalmente quedaba inundado por el Nilo; otros están localizados en una lisa
llanura limosa del suelo del wadi delante de las dunas, mientras que algunos otros
yacimientos se encuentran en las lomas de dunas fósiles, en la zona plana cercana a la
boca del wadi, y quedaban rodeados de agua durante la época de la inundación.
La mayor parte de los yacimientos de Wadi Kubbaniya son el resultado de un uso
repetido por parte de pequeños grupos humanos, quizá varias veces al año, durante un
largo período de tiempo. Los restos de flora reflejan claramente la estacionalidad del
mismo. Se cree que muchas plantas comestibles como juncos, camomilas y chufas
formaban parte de la dieta. La presencia de tubérculos de chufa es especialmente
notable, porque tuvieron que ser concienzudamente molidos para quitarles las toxinas
y romperles las fibras. Quizá esto explique el elevado número de piedras de moler
encontradas en Wadi Kubbaniya.

En yacimientos del Paleolítico Final, tanto kubbaniyanenses como otros, los peces se capturaban en grandes cantidades de forma estacional, siendo una fuente importante de proteínas animales. La abrumadora presencia de siluros es un claro indicio de una de las estaciones de pesca y una prueba de las masivas capturas de siluros en la temporada de desove, que parece haber coincidido con la subida de las aguas en julio y agosto. Una segunda estación de
pesca se caracteriza por la elevada frecuencia de restos de Tilapia primal y adulta y
numerosos siluros. Los restos sugieren que los peces se capturaban en octubre o
noviembre, en los charcos poco profundos que quedaban tras la inundación. Además
de pescar, la caza de alcélafos del cabo, bóvidos silvestres y gacelas dorcas era un
aspecto importante del patrón de subsistencia. La industria lítica consistía en hojas
retocadas obtenidas a partir de núcleos de planos de percusión opuestos.
En el fakhurianense están bien representadas cuatro clases principales de
herramientas. Las hojitas de dorso, en ocasiones con retoque ouchtata, son las más
frecuentes, seguidas por las piezas retocadas, perforadores, muescas y denticuladas.

Los raspadores también están presentes, pero con menor frecuencia, mientras que los
buriles y los raspadores son raros y están fabricados por lo general de forma pobre. El
inventario de herramientas kubbaniyanenses se caracteriza por el predominio de
hojitas de dorso, a menudo con un retoque dentado no invasivo, que representa el 80
por ciento de todas las herramientas.

El campamento de matanza E71K12 cercano a Esna pertenece al fakhurianense o
está estrechamente relacionado con él. Este yacimiento, que consiste en una duna
hueca con una fuente estacional alimentada por la subida de la capa freática durante
la crecida del verano, atraía a los animales que se alejaban de la llanura de inundación
debido a la crecida de las aguas. El resultado eran unas condiciones perfectas para la
caza. Había tres presas principales: alcélafos del cabo, bóvidos silvestres y gacelas. El
yacimiento es un ejemplo del que probablemente fuera el modo básico de
subsistencia durante el período final de la crecida y el comienzo del descenso de las
aguas.


Una característica propia de la industria ballananense-silsilianense (16000-15000
B.P.) es el corte a partir de núcleos de plataformas sencillas y opuestas. Entre las
herramientas encontramos hojitas de dorso y hojas truncadas. Se hacía uso frecuente
de la técnica de los microburiles, una innovación que también encontramos en el
Neguev y en el sur de Israel y Jordania. Si bien los buriles de buena fabricación son
comunes, el retoque ouchtata y los microlitos geométricos son raros y los raspadores
nunca fueron habituales.
Los cambios climáticos de finales de la última Edad del Hielo tuvieron como
resultado unas lluvias inusualmente abundantes en la cabecera del Nilo, que
produjeron unas crecidas excepcionalmente altas en torno a los años 13000-12000
B.P. Este estadio del «Nilo salvaje» fue originado por las condiciones climáticas del
África subsahariana, pero en el propio Egipto no se produjeron lluvias.

Un yacimiento que quedó fuera del alcance de las catastróficas inundaciones del Nilo
salvaje fue Makhadma-4, un ejemplo de industria afianense (12900-12300 B.P),
situado a más de seis metros por encima de la actual llanura inundable, ligeramente al
norte de Quena. Se encuentra al borde del desierto, en una bahía llana resultado de la
unión del extremo de varios wadis, y su rico catálogo de peces incluye un 68 por
ciento de Tilapia y un 30 por ciento de Claria; el resto son Barbus, Synodontis y
Lates. El gran porcentaje de Tilapia y las escasas dimensiones tanto de éstas como de
las Claria indican que la pesca debió de tener lugar bastante avanzada la temporada
posterior a la crecida. Los peces quedarían atrapados en pequeñas bañeras que los
pescadores podían vadear.

Asimismo, su pequeño tamaño sugiere que se utilizaba un
aparejo sofisticado, como cestas, redes y nasas. No todos los peces que se capturaban
en grandes cantidades estaban destinados al consumo inmediato y el hecho de que los
yacimientos contengan pozos con grandes cantidades de carbón sugieren que los
peces se conservaban ahumándolos. El crecimiento del yacimiento demuestra que fue
utilizado de forma repetida durante un largo período de tiempo.
La industria isnanense se ha encontrado en varios yacimientos situados entre
Wadi Kubbaniya y la llanura de Dishna. El conjunto se caracteriza por unas técnicas
de percusión groseras, que producían lascas gruesas y anchas; el inventario de
herramientas está dominado por los rascadores sobre las hojas. En el yacimiento de
Mokhadma-2, la pesca de la Claria parece haber tenido un motivo económico. La
fecha de ocupación es el año 12300 B.P, por lo que coincide con las crecidas del Nilo
salvaje.

La industria qadanense, situada entre la segunda catarata y el sur de Egipto, es un
conjunto de lascas microlíticas cuyo interés radica principalmente en el hecho de
estar asociada a tres cementerios. El más importante es el de Gebel Sahaba, donde se
excavaron cincuenta y nueve esqueletos. Todos estaban en posición semifetal, sobre
el costado izquierdo, con la cabeza mirando al este y apuntando al sur. Las tumbas
son meros agujeros cubiertos con losas de arenisca y el material lítico asociado puede
atribuirse a la fase final del qadanense, en torno al año 12000 B.P. De las cincuenta y
nueve personas, veinticuatro mostraban signos de muerte violenta, ya fuera por las
puntas de flecha de pedernal incrustadas en sus huesos (incluso dentro del cráneo) o
por la presencia de marcas de cortes severos sobre los huesos. La existencia de
enterramientos múltiples (incluido un grupo de ocho cuerpos en una tumba) confirma
esta imagen de violencia. Como las mujeres y niños suponen el 50 por ciento de la
población, lo más probable es que el cementerio de Gebel Sahaba sea el resultado de
un acontecimiento excepcionalmente dramático.

Se ha sugerido que pudo ser consecuencia de las cada vez más difíciles condiciones de vida originadas por el Nilo salvaje y el subsiguiente retorno del río a su antigua llanura de inundación. Un cementerio más pequeño, situado casi enfrente de Gebel Sahaba, en la otra orilla del Nilo, donde los «proyectiles» estaban por completo ausentes de los cuerpos,
demuestra que en esta época la muerte no siempre era consecuencia de la violencia.

La posición cronológica de la industria sebilianense no está clara, a pesar de ser la
más difundida del Paleolítico Final, pues la encontramos desde la segunda catarata
hasta el norte de la curva de Quena. La técnica lítica sebilianense se caracteriza por la
manufactura de lascas grandes y una preferencia por las areniscas cuarcíticas o las
rocas volcánicas como materia prima. Se trata de algo completamente incompatible
con la tradición lítica de otras industrias del Paleolítico Final; por lo tanto, el
sebilianense puede ser resultado de la presencia de grupos intrusos procedentes del
sur que se trasladaron hacia el norte siguiendo el Nilo.


Antes de abandonar el Paleolítico Final es necesario mencionar la posibilidad de
que ya en esta fecha tan remota existiera arte rupestre en el valle del Nilo. En Abka,
cerca de la segunda catarata, en la Nubia sudanesa, se ha identificado un posible
ejemplo de arte rupestre paleolítico en el «yacimiento XXXII». En Egipto
propiamente dicho también hay algunos yacimientos de arte rupestre que parecen ser
preneolíticos. Entre los dibujos más notables se encuentran las trampas para peces
representadas en El Hosh, al sur de Edfu. La planta de estas laberínticas vallas para
peces consisten en una complicada disposición de formas curvilíneas que conducen a
extremos en forma de champiñón, que eran las trampas propiamente dichas. Este tipo de pesca en aguas poco profundas puede encajar bien con la pesca masiva  observada en los yacimientos del Paleolítico Final, como Makhadama.

Tras el Paleolítico Final hubo una interrupción en la ocupación del valle del Nilo.
Entre los años 11000 y 8000 B.P. no hay atestiguada presencia humana en Egipto, a
excepción de un grupo muy pequeño de yacimientos arkinianenses (en torno a 9400
B.P.) en la región de la segunda catarata. Se ha sugerido que la fuerte erosión del
lecho del Nilo observada en esta época, a consecuencia de la cual se produjeron
crecidas menores, tuvo un efecto negativo en las condiciones medioambientales. Si
bien es indudable que tuvo lugar este cambio medioambiental, parece muy poco
probable que el valle del Nilo al completo estuviera despoblado en esta época. Si
tenemos en cuenta el estrechamiento de la llanura inundable y el normal
emplazamiento de los yacimientos en el extremo del bajo desierto, es más probable
que los asentamientos estén cubiertos por depósitos aluviales modernos.

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