Paleolitico medio

La imagen que se obtiene del Paleolítico Medio egipcio es bastante compleja. Se
origina en el Achelense Final, cuando las hachas de mano pasan a estar asociadas a
foliáceas bifaciales y a técnicas de percusión típicas de Nubia. Este tipo de conjuntos
pueden datar de antes del año 250000 B.P. El destino de los yacimientos con este tipo
de conjuntos es similar al de los achelenses: por todo el desierto se pueden recoger
artefactos dispersos que en tiempos estuvieron juntos en el mismo yacimiento, en la
actualidad destruido. A juzgar por el elevado número de este tipo de objetos, es
tentador asumir que la densidad de población era relativamente elevada.


Al igual que sucede en muchas zonas del Viejo Mundo, el Paleolítico Medio
egipcio se caracteriza por la introducción del método «levallois», una técnica especial
diseñada para producir lascas y hojas de tamaño fijo a partir de un nódulo de
pedernal. Además del típico sistema levallois, el método nubio de percusión fue
introducido para crear lascas puntiagudas. En el Paleolítico Medio egipcio se pueden
distinguir varias «entidades» artefactuales. La cronología todavía no está clara, pero
la investigación, sobre todo en el Desierto Occidental y en la zona de Quena,
proporciona varias claves. A modo de tentativa, podemos proponer el esquema que
aparece en la figura de abajo.


El Paleolítico Medio Nubio se caracteriza por la técnica levallois nubia y por
hojas bifaciales y pedunculadas. Se conoce sobre todo por Nubia, donde se han
descubiertos varios yacimientos. Si bien es indudable que también estaba presente en
Egipto, allí no se han encontrado todavía yacimientos bien conservados. Finalmente,
se ha conseguido información importante referida a mediados del Paleolítico Medio.En Bir Tarfawi y Bir Sahara, en el Desierto Occidental, se han excavado numerosos
yacimientos bien conservados del musteriense del Sahara. Es evidente que los
yacimientos en esta zona sólo fueron accesibles durante las fases húmedas, que
probablemente hay que considerar como períodos cortos en un clima principalmente
seco.

Durante la mayoría de los períodos de ocupación, en el Desierto Occidental hubo
lagos permanentes o, durante algunos intervalos, playas estacionales alimentadas por
lluvias locales de hasta 500 mm al año. En algunas fases, los lagos podían alcanzar
una profundidad superior a los siete metros. La zona era abandonada durante los
períodos de hiperaridez, que separaban los episodios lacustres. Raederas, puntas y
denticulados son las herramientas mejor representadas. Los entornos del lago y la
playa probablemente fueran ricos en recursos florales que era fácil explotar, pero
desgraciadamente no existen pruebas arqueológicas de ello. La fauna que
aparentemente explotaban las gentes de esta época iba desde la liebre, el puerco espín
y el gato salvaje en un extremo del espectro del tamaño, hasta el búfalo, el
rinoceronte y la jirafa en el otro extremo. Pequeñas gacelas, principalmente de la
especie dorcas, dominan el conjunto. La presencia de estos animales sugiere que la
caza selectiva —quizá estacional— de pequeñas gacelas se combinaba con acopios
de carne más oportunistas de piezas mayores.


La aparente diferencia de contenido entre los yacimientos encontrados en
distintos emplazamientos puede tratarse de un reflejo de la variación en las
actividades realizadas en ellos. Los yacimientos hallados en terrenos hidromórficos
fosilizados, caracterizados por una baja densidad de artefactos, indican un uso
limitado, que probablemente combine varias fases breves de uso de los mismos
durante años muy secos. Los yacimientos hallados en arenas de playa eran accesibles
durante la mayor parte del año, pero es probable que no durante la temporada de
aguas más altas, quizá durante el verano. Los yacimientos asociados a los lechos
secos de lagos reflejan episodios inusualmente áridos, cuando los lagos se secaron
dejando sus lechos expuestos.
Las excavaciones en la cueva Sodmein, cerca de Quseir, en las montañas del mar
Rojo, revelan unas condiciones húmedas similares durante parte de mediados del
Paleolítico Medio, con presencia de cocodrilos, elefantes, búfalos, kudu y otros
grandes mamíferos. Aparentemente, la cueva fue visitada durante un amplio período
de tiempo, pero siempre se trató de estancias cortas. En ocasiones se utilizaron
hogares más grandes.

Un modo de vida comparable puede haber existido en el valle del Nilo, pero
todavía no se han encontrado yacimientos en la llanura de inundación. Por otro lado,
el valle del Nilo nos ha proporcionado muchos yacimientos que documentan la
extracción de materias primas. Existen yacimientos contemporáneos a la ocupación
del Desierto Occidental en Nazlet Khater y Taramsa, donde los grupos de mediados
del Paleolítico Medio iban a buscar materias primas, principalmente nódulos de
pedernal, a los depósitos de las terrazas. Estos grupos se diferencian por sus sistemas
de percusión: el Grupo K egipcio utilizaba el clásico método levallois, además de la
producción de lascas a partir de núcleos de uno y dos planos de percusión, mientras
que el Grupo N egipcio utilizaba frecuentemente el método levallois nubio. Las
herramientas siempre son raras en estos yacimientos de extracción, porque los
artefactos producidos aquí estaban destinados a ser transportados a los lugares de
habitación, situados probablemente en la llanura de inundación del Nilo. Por
desgracia, es probable que estos yacimientos hayan quedado cubiertos por aluviones
recientes y no se han encontrado.

Material de finales del Paleolítico Medio, junto a artefactos halfanienses y
safahanienses (levallois de Idfuan), ha sido encontrado en lugares de extracción,
como Nazlet Safaha, cerca de Quena, así como en lugares de habitación cerca de
Edfu. La industria halfaniense, sin embargo, estaba restringida principalmente a
Nubia. En comparación con el Paleolítico Medio más temprano, la técnica levallois
nubia fue desapareciendo y, además de la producción de lascas y hojas a partir de
núcleos de plataformas sencillas y dobles, sólo se utilizó un levallois clásico
evolucionado para la producción de delgadas hojas levallois. En los lugares de
habitación se utilizaban buriles, muescas y denticulados. Mientras tanto, el clima se
volvió de nuevo árido o hiperárido y así permaneció. La evolución del clima cambió
las condiciones de vida por completo, haciendo que las fuentes de alimentación
quedaran casi por completo restringidas a la llanura de inundación. Este cambio
climático obligó a la gente que vivía en el Sahara a abandonar la zona, lo que tuvo
como resultado una concentración de población humana en el valle del Nilo.


Durante el período final del Paleolítico Medio (Taramsaniense) hubo una clara
tendencia hacia la producción de hojas a partir de núcleos de gran tamaño; gracias a
un proceso virtualmente continuo de producción, en vez de conseguir unas pocas
hojas levallois, con un único núcleo se podían conseguir muchas hojas. En Taramsa-
1, un impresionante yacimiento de extracción y producción de esta época cercano a
Quena, se puede observar que existía un creciente interés por la producción de hojas,
un sistema que se generalizaría posteriormente durante el Paleolítico Superior.
Conjuntos similares han sido identificados en el Neguev, donde la transición desde
las lascas levallois hasta la producción de hojas ha sido documentado en Boker
Tachtit, en torno al año 45000 B.P. El enterramiento de un niño «anatómicamente
moderno» en Taramsa-1 está asociado al final de Paleolítico Medio. Es probable que
esta inhumación sea la tumba más antigua que se ha descubierto en África.


Las técnicas utilizadas en los lugares de extracción eran sencillas, pero estaban
bien adaptadas a los afloramientos naturales de pedernal. Los núcleos de este material
eran extraídos de los depósitos de la terraza mediante una trinchera y un sistema de
pozos, con una profundidad máxima de 1,7 metros. Sólo la parte superior de la
terraza era minada y los pozos y trincheras se caracterizan por una planimetría muy
irregular, con muchas ramificaciones y oscilaciones de altura. Poseen paredes
verticales, con sólo retoques menores y su anchura varía entre un metro y cerca de
dos metros. Como el depósito de nódulos de pedernal no estaba consolidado, sólo se
necesitaban herramientas de extracción sencillas. Las depresiones de las trincheras se
utilizaban a menudo como talleres para la fabricación de productos levallois. La
extracción era muy extensiva y, en la región de Quena, las zonas afectadas ocupan
varios kilómetros cuadrados.

La búsqueda de pedernal de buena calidad y la
existencia de una producción de herramientas especializada demuestran la compleja
organización de los habitantes del valle del Nilo en esta época, así como el hecho de
que los humanos del Paleolítico Medio no sólo eran capaces de razonar en tres
dimensiones, sino que también desarrollaron conocimientos geológicos y
geomorfológicos.


Si la teoría «out of Africa» sobre el origen humano es cierta (y sigue habiendo
buenos antropólogos que todavía la niegan), los Homo sapiens anatómicamente
modernos tendrían que haber pasado por el valle del Nilo en su marcha desde el este
de África hacia Asia. Sin embargo, no está claro si los datos arqueológicos pueden
confirmar la existencia de similitudes entre el Paleolítico Medio de Egipto y el del
suroeste de Asia. Finalmente, hay que señalar que la industria aterianense, que tan
importante es para el resto del norte de África, sólo está presente en algunos oasis del
Desierto Occidental.

Continúa en el PALEOLÍTICO SUPERIOR