Paleolitico Inferior

Muchos artefactos del Paleolítico Inferior, incluidas numerosas hachas de mano
achelenses, han sido hallados dentro y encima de depósitos de grava locales. En
Egipto no se han encontrado huesos humanos asociados a esta fase achelense; pero se
puede asumir que el fabricante de estos objetos fije el Homo erectus. Una mala
comprensión de la geomorfología del desierto ha llevado a muchos investigadores a
creer que el Achelense puede relacionarse con una cronología de terrazas del Nilo,
aunque desgraciadamente no es el caso. Sin embargo, podemos suponer que el Homo
erectus pasó por aquí con regularidad, dejando sus hachas de mano en muchos
lugares. La pedimentación y la erosión fluviales produjeron la dispersión de la
mayoría de estas hachas de mano y objetos relacionados. Por este motivo no resulta
algo excepcional encontrar hachas de mano achelenses en la superficie actual de las
zonas desérticas del valle del Nilo. A comienzos del siglo XX las colinas sobre las
cuales discurre el camino que conduce desde Deir el Medina hasta el Valle de los
Reyes, desde el cual se divisa la zona occidental de Luxor, eran especialmente
populares para «recoger» hachas de mano. Si bien muchos de esos hallazgos aislados
no pueden ser datados, probablemente son todo lo que se conserva, tras una erosión
intensiva, de unos amplios yacimientos achelenses. En algunos lugares, como Nag
Ahmed el Khalifa, cerca de Abydos, ha sido posible observar que los artefactos
permanecían agrupados, aunque no se encontraran ya en su contexto original. Aquí y
en otras partes de la región de Quena, semejantes concentraciones de hachas de mano
aparecen encima de los primeros depósitos de arcilla que atestiguan el contacto del
río Nilo con su cabecera de Etiopía. Consideramos en el Paleolítico Inferior que la edad de estos hallazgos ha
de situarse en torno a 400000-300000 B.P, pero no es más que una suposición.
Para poder documentar adecuadamente la ocupación achelense necesitaríamos más
información sobre factores como la distribución espacial original y los restos de
fauna asociados.
Como resultado de las excavaciones de urgencia realizadas durante la década de
1960, antes de que la mayor parte de la zona quedara inundada por el lago Nasser,
nuestro conocimiento de la Nubia prehistórica está comparativamente bien
documentado. Las concentraciones de hachas de mano achelenses aparecieron sobre
todo encima de inselbergs (cimas erosionadas de colinas), donde era posible
conseguir materia prima de buena calidad: arenisca ferruginosa. En el Paleolítico Inferior como muchos de los
yacimientos estuvieron expuestos en la superficie durante muchos cientos de miles de
años, no es de esperar que hayan sobrevivido otros restos que no sean Mucos. Incluso
cuando ése es el caso, sólo poseemos una información limitada y carecemos de
medios seguros para datarlos, a excepción de las aproximaciones tipológicas.

¿Cuantos paleolíticos han habido?

Según
estas tipologías, los yacimientos pueden asignarse al Achelense Temprano, Medio y
Tardío respectivamente. Es notable que los hendedores, tan característicos del resto
de África, no aparezcan en estos conjuntos, lo cual sugiere que durante el Achelense
Nubia probablemente constituyera una provincia particular en África, un enclave
original.
Durante el Paleolítico Inferior en el Desierto Occidental se conocen varios yacimientos del Achelense Final,
sobre todo en los oasis de Kharga y Dakhla, además de en Bir Sahara y Bir Tarfawi.
Estos yacimientos se encuentran situados en las escarpaduras que rodean los oasis,
pero los hallazgos más importantes se encuentran asociados a arroyos fósiles en el
suelo de depresiones de oasis o en los depósitos de la playa. Todos los yacimientos
están claramente relacionados con condiciones húmedas, cuando en la zona era
posible una vida de caza-recolección. La mayor parte de los yacimientos conocidos se
encuentran en mal estado de conservación, pero se ha sugerido que los antiguos
canales del Desierto Occidental, descubiertos por radar desde el transbordador
espacial, son ricos en yacimientos achelenses, ninguno de los cuales ha sido excavado
todavía.

Continúa en el PALEOLÍTICO MEDIO