Hicsos

Esta fue la descripción de la conquista y ocupación de Egipto por parte de los hicsos :

«Por la fuerza se apoderaron fácilmente de ella sin tener que descargar un
solo golpe y al haber dominado a los gobernantes de la tierra, entonces
quemaron sus ciudades sin piedad, arrasaron hasta los cimientos los templos
de los dioses […] finalmente, nombraron como rey a uno de los suyos cuyo
nombre era Salitis. Tenía su sede en Menfis, recaudando tributos del Alto y
del Bajo Egipto y siempre dejando tras él guarniciones en las posiciones más
ventajosas.»

Esta imagen del gobierno hyksos se ve confirmada por el hecho de que el
soberano tebano Kamose rechazó ser considerado su vasallo. En los textos de
Kamose se menciona el estricto control fronterizo en Cusae, los impuestos, sobre
todo el tráfico del Nilo y la existencia de guarniciones de asiáticos dirigidas por
comandantes egipcios. Los reyes hyksos parecen seguir el modelo creado por los
reyes de la XII Dinastía para gobernar Nubia, para el cual probablemente siguieran en
pie las instituciones burocráticas y militares. El papel clave de Menfis también está
claro en la descripción de Kamose. Avaris era la ciudad natal del rey hykso, el centro
de su poder; pero no había modo de gobernar Egipto, ni siquiera su parte
septentrional, desde el delta oriental. Controlar Egipto significaba controlar el Nilo y
todos los soberanos egipcios lo habían hecho desde el vértice del delta, es decir, la
región de Menfis y la moderna El Cairo.
Las pruebas indiscutibles de la destrucción y el saqueo de los hyksos son escasas.
En Tanis se encontraron cuatro esfinges colosales de Amenemhat III (soberano de la
XII Dinastía) y dos estatuas de Esmekhera (soberano de la XIII Dinastía) inscritas
con los nombres de Aqenenra Apepi (otro de los nombres de Aauserra Apepi). Sus
dedicatorias a Ptah indican que originalmente estuvieron en Menfis. En general se
suele asumir que fueron robadas por Apepi y llevadas a Avaris, de donde en Época
Ramésida fueron trasladadas a Tanis; pero lo único de lo que podemos estar seguros
es de que Apepi las reclamó escribiendo su nombre en ellas; quizá no abandonaran
Menfis hasta Época Ramésída. No obstante, al menos un monumento real de un
soberano de la XIII Dinastía fue violado: el piramidión de la pirámide del rey
Merneferra Ay, que probablemente se construyera en Sakkara, se encontró en Faqus,
cerca de Tell el Daba.
Hasta la fecha, nada indica que los reyes hyksos construyeran monumentos
funerarios según la tradición menfita, es decir, en el Desierto Occidental que domina
la ciudad. No obstante, antes de aceptar el argumento ex silentio es necesario recordar
la completa destrucción de Tell el Daba llevada a cabo por parte del victorioso
Ahmose y las ansias de los reyes posteriores por construir con piedra. Por ejemplo, en
el templo de Hathor en Gebelein se encontraron dos bloques, uno de caliza y otro de
granito, con los nombres de Khyan (c. 1600 a.C.) y Aauserra Apepi. Como no existen
pruebas de que los reyes hyksos llegaran nunca a controlar esta parte de Egipto y
menos aún de que construyeran monumentos tan al sur, lo más probable es que los
bloques procedan de Menfis y se llevaran a Gebelein durante el Reino Nuevo.
Durante la década de 1980, como parte de una prospección del vasto campo de
ruinas de Menfis realizada por la Egypt Exploration Society, se excavó una pequeña
parte de la ciudad, encontrándose estratos del Segundo Período Intermedio. La
cultura de esta comunidad, revelada por la cerámica, la arquitectura doméstica, los
tapones de barro con impresiones de escarabeos, objetos metálicos y cuentas, es por
completo egipcia (sobre todo si la comparamos con la de Tell el Daba) y muestra una
evolución cultural ininterrumpida desde la XIII Dinastía. Las similitudes de la
cerámica egipcia permiten relacionar los estratos de Menfis con los de Tell el Daba,
lo que ha puesto de manifiesto en ambos yacimientos una importante interrupción de
los mismos tras el último estrato hykso, el D/2 de Tell el Daba. A esto le sigue en
Menfis una secuencia de depósitos de arena en los que no se construyeron estructuras
permanentes y donde los estratos contienen una cantidad cada vez mayor de tipos
cerámicos del Alto Egipto, fechados muy al comienzo de la XVIII Dinastía. La fase
siguiente muestra edificios alineados de formas muy diferentes y cerámicas de un
pronunciado estilo de comienzos de la XVIII Dinastía. Se piensa que estos depósitos
de arena coinciden con el período de las guerras hykso-tebanas.
Lo que falta en Menfis es la presencia de rasgos del Bronce Medio, como los que
se aprecian en Tell el Daba a partir de finales de la XII Dinastía. En ambos
yacimientos hay cerámica palestina importada y copiada por los egipcios; pero en
Menfis supone menos del 2 por ciento del repertorio y en Tell el Daba entre el 20 y el
40 por ciento del mismo. En Menfis no se aprecia interrupción cultural desde los
estratos excavados más antiguos, que son de mediados de la XIII Dinastía, hasta el
final del Segundo Período Intermedio. ¿Es posible identificar este mismo patrón en
algún otro de los centros importantes de la región?
En Sakkara, la necrópolis más cercana a Menfis, a finales del Reino Medio el
centro de actividad era el templo mortuorio del rey Teti (2345-2323 a.C.). Hay
tumbas privadas y pruebas de que el culto del rey se celebró de forma continuada
hasta la primera mitad de la XIII Dinastía. Por lo que respecta al final de la XIII
Dinastía y el Segundo Período Intermedio, hasta el momento sólo se ha encontrado
una tumba intacta aislada, con un hombre dentro de un ataúd rectangular. Su nombre,
Abdu, sugiere que era asiático y fue enterrado con una daga inscrita con el nombre de
Nahman, seguidor del rey Apepi. Como la daga es hasta el momento la única parte
del hallazgo que se ha publicado, no sabemos si el enterramiento es comparable a los
de fecha similar de Tell el Daba, pero el ataúd rectangular sugiere que no lo es.
Tampoco sabemos si la daga es contemporánea al enterramiento o se trata de una
reliquia familiar. Además de este ambiguo hallazgo, en la zona existen pruebas claras
de la existencia de un extenso cementerio de ricas tumbas superficiales perteneciente
a los reinados de los primeros soberanos de la XVIII Dinastía, Ahmose y Amenhotep
I.
En Dashur, donde se encuentran los complejos mortuorios de dos grandes reyes
de la XII Dinastía, Senusret III y Amenemhat III, la actividad ritual continuó al
menos hasta comienzos de la XIII Dinastía, pues en esa época fue enterrado allí el rey
Awibra Hor. En una fecha ligeramente posterior se construyeron grandes silos para
grano dentro del complejo mortuorio de Amenemhat III. Cuando los silos fueron
abandonados, se utilizaron como basureros para la cerámica desechada de un
pequeño asentamiento cercano. Cerámica similar se encuentra en Menfis por debajo
de los estratos de arena y en Tell el Daba a partir del estrato G/4. Su carácter es
enfáticamente egipcio y del Reino Medio. Parece que en el espacio sagrado de
Dashur se erigieron edificios poco tiempo después del comienzo de la XIII Dinastía;
estas estructuras estaban asociadas a un asentamiento que continuó en uso, aunque no
está claro durante cuánto tiempo, excepto en términos relativos. Después no hay
pruebas de actividad hasta Época Ramésida. La cerámica del «silo» de Dashur
también se encuentra en Lahun, en el asentamiento que creció cerca del complejo
mortuorio de Senusret II. Después, en Lahun se aprecia una interrupción hasta que
aparece cerámica de mediados de la XVIII Dinastía.
En Lisht, la necrópolis más cercana a Itjtawy (la residencia real de los reyes de la
XII y la XIII Dinastías), las circunstancias son más complejas. En torno a la pirámide
de Amenemhat I surgió un gran cementerio de particulares que finalmente terminó
metiéndose dentro del propio complejo funerario. Entre estas últimas tumbas hay
algunos enterramientos bastante ricos que albergan recipientes de cerámica de tipo
Tell el Yahudiya, presentes tanto en este asentamiento como en Tell el Daba, en
tumbas de los estratos D/3 y D/2 (es decir, los estratos fechados hacia el final del
Período Hykso). Estos últimos enterramientos en Lisht son de carácter
completamente egipcio. Durante la XIII Dinastía, en esta misma zona existió un
asentamiento de trabajadores relacionado con la necrópolis y, tanto durante como
después de su ocupación, dentro de las casas se excavaron algunos pozos funerarios.
Este tipo de enterramiento no egipcio tiene paralelos en Tell el Daba; pero no hay
más pruebas que sugieran que sus habitantes no fueran egipcios. En los escombros
superficiales de la excavación de las casas y tumbas se encontraron dos escarabeos
con el nombre de Swadjenra Nebererau I (c. 1615-1595 a.C.), soberano de la XVI
Dinastía. Sus fechas de gobierno, por más que sean aproximadas, caen dentro de las
asignadas por Bietak al D/3. Hasta el reinado de Tutmosis III no existen en Lisht
pruebas de la XVIII Dinastía.

No obstante, ni siquiera estas pruebas del uso de la necrópolis de Lisht y de la
continuidad aquí de la cultura del Reino Medio hasta bien avanzado el Segundo
Período Intermedio responden a la cuestión de cuándo el rey y su corte se trasladaron
desde Ijtawy hasta Tebas. El último rey de la XIII Dinastía que sabemos que
construyó monumentos en la zona es Merneferra Ay (c. 1695-1685 a.C.). Contamos
también con el testimonio de un funcionario llamado Horemkhauef, un «inspector
jefe de sacerdotes» que fue enviado a Lisht para recoger las estatuas de Horus de
Nekhen (la deidad local de Elkab) y de la diosa Isis. Su estela funeraria, encontrada
en el patio de su tumba en Elkab, describe una visita a Itjtawy en el transcurso de su
misión:

Horus, vengador de su padre, me encargó una misión en la Residencia,
coger (de allí) a Horus de Nekhen junto a su madre Isis.[…] Me nombró
comandante de un barco y de una tripulación, porque sabía que era un
funcionario competente de su templo, vigilante respecto a sus encargos.
Entonces marché río abajo con rapidez y traje a Horus de Nekhen en (mis)
manos junto a su madre, esta diosa, del buen oficio de Itjtawy ante la
presencia del propio rey.

Es de suponer que las imágenes divinas recogidas por Horemkhauef eran
estatuillas recién esculpidas o restauradas que quizá habían sido utilizadas en una
fiesta relacionada con la realeza. Por lo tanto, resulta significativo que en esta época
la Residencia aparezca como el único lugar donde había artesanos, escribas y
sacerdotes lectores capaces de realizar semejantes imágenes. Esto explica la
necesidad de Horemkhauef de realizar un largo viaje y su orgullo por el éxito
conseguido. Desgraciadamente para nosotros, nunca se menciona al rey que lo envió.
La fabricación de estas estatuas era uno de los actos más significativos de un
soberano egipcio, pues le permitía dar validez a su propia categoría divina. En todos
los anales reales que se han conservado se encuentran referencias, desde el comienzo
del Reino Antiguo, a la creación de estas imágenes por parte de los reyes.
Evidentemente, esta tradición de artesanía sacra, de la cual el rey era el custodio, se
rompió cuando la Residencia se abandonó y se cortaron los lazos con Menfis.
Una consecuencia de la pérdida de esta tradición artística es una interrupción en
lo que se ha descrito como la «tradición jeroglífica». La escritura de las fórmulas
utilizadas en las inscripciones funerarias cambió porque se estaban realizando bajo la
influencia de escribas entrenados en la escritura cursiva hierática (utilizada en los
documentos administrativos), mientras que antes las inscripciones habían sido
creadas por escribas específicamente entrenados en el grabado de inscripciones
jeroglíficas en los monumentos de piedra. Este cambio en la escritura de la fórmula
funeraria se puede utilizar para fechar inscripciones en el período anterior o posterior
al Reino Medio. La escritura de la estela de Horemkhauef es del tipo posterior al
Reino Medio, lo que quizá suponga que la fragmentación política puede haber tenido
lugar durante su vida. A partir de la genealogía de los funcionarios de Elkab recogida
en inscripciones se ha deducido una cronología y, basándose en ella, se ha sugerido
que la tumba de Horemkhauef se preparó entre 1650 y 1630 a.C. Si su visita a la
Residencia tuvo lugar al comienzo de sus veinte años en el cargo, puede fecharse
entre 1670 y 1650 a.C., al menos quince años después del reinado de Merneferra Ay,
en 1685 a.C.
Tres pequeños cementerios situados en la entrada al oasis de Fayum (Maiyana,
Abusir el Melek y Gurob) datan del período de guerras entre hyksos y tebanos, que
por lo demás sólo encontramos representado en Menfis. Estos enterramientos de
Fayum son de carácter egipcio, con los cuerpos extendidos dentro de ataúdes
rectangulares. En Gurob, dos enterramientos contienen cerámica de tipo Kerma, lo
que indica que pueden pertenecer a nubios Kerma al servicio del ejército egipcio
(véase más adelante). Un enterramiento intacto de Abusir contenía un escarabeo del
soberano hykso Khyan, el cual nos proporciona un terminus post quem para el
mismo.
La cerámica de Maiyana (un pequeño cementerio de hombres, mujeres y niños
situado cerca de Sedment el Gebel) incluye jarritas Tell el Yahudiya con decoración
de peine, como la encontrada en el estrato D/2 de Tell el Daba, así como jarritas
chipriotas I de base en anillo, como las que aparecen en los estratos de la XVIII
Dinastía tanto en Tell el Daba como en Menfis. No hay armas excepto un bastón
arrojadizo, pero el uso de pieles de oveja y el adorno del difunto con hojas y flores no
son rasgos típicamente egipcios. Este pequeño cementerio parece recoger la
existencia, de corta vida, de una comunidad extranjera diferente a la que florecía en
Avaris.
Un pequeño grupo de tumbas en los grandes cementerios del Reino Nuevo de el
Haraga y el Riqqa proporciona paralelos al corpus cerámico de Maiyana-Gurob-
Abusir el Melek-Menfis y confirma la existencia de una fase arqueológica
característica de escasa duración que marca en esta región la transición entre la fase
final del Segundo Período Intermedio y el comienzo de la XVIII Dinastía.
Aproximadamente unos 130 años antes de esta fase de transición, el rey trasladó la
Residencia desde Itjtawy hasta Tebas. Antes incluso de que este acontecimiento
decisivo tuviera lugar, al dejarse de celebrar el culto a los antepasados regios, los
espacios sagrados de los complejos mortuorios de los reyes de la XII Dinastía
comenzaron a ser invadidos. No obstante, en Lisht el cementerio (y posiblemente
también el asentamiento) continuó en uso hasta el final del Segundo Período
Intermedio. Si la vida de la necrópolis discurrió en paralelo a la de la Residencia,
también ésta continuó existiendo de algún modo.