Dinastía XIII de Egipto

Los soberanos de la Dinastía XIII de Egipto continuaron la política de los soberanos de la
dinastía anterior y utilizando Itjtawy como capital, pero la nueva dinastía estaba
formada por linajes diferentes y todavía queda por resolver cómo fue elegido el
nuevo rey. Fue «una sucesión circulante» entre las principales
familias, lo que ayudaría a resolver la cuestión de la brevedad de la mayor parte de
los reinados. No obstante, la burocracia continuó funcionando del mismo modo que
lo había hecho durante la XII Dinastía.

Los egipcios seguían controlando la zona en torno a la segunda catarata, se medía la crecida del Nilo y continuaron construyéndose monumentos regios (si bien eran mucho menos impresionantes que los de los grandes soberanos de la XII Dinastía). Por otra parte, la delicadeza o estilo de las artes visuales no muestran síntomas de decadencia con respecto a las mejores
obras de la XII Dinastía. Esta continuidad —interrumpida en ocasiones— duró hasta
el reinado de Neferhotep I.

Si bien el Canon de Turín recoge muchos nombres de la XIII Dinastía, sabemos
poco sobre los soberanos en sí. Wegaf Khutawyra fue el primero de ellos, seguido de
Khutawy-Sekhemra Sobekhotep II. Tras el reinado del tercer rey, Sankhtawy-
Sekhemra Iykhernefert-Neferhotep, se dejó de anotar la crecida del Nilo durante
algún tiempo y puede que se trate de un momento de inquietud política: quizá sea
significativo que durante este mismo período haya pocos registros en las minas de
turquesa del Sinaí. No obstante, los contactos comerciales continuaron y el soberano
de Biblos se sigue describiendo a sí mismo como «servidor de Egipto». Los sellos de
los fuertes nubios muestran que los asuntos meridionales seguían como siempre.

El rey Awibra Hor pertenece a esta época; su enterramiento —una sencilla tumba-pozo
— fue descubierto por Jacques de Morgan en el complejo mortuorio de Amenemhat
III en Dashur. A pesar de la continuidad cultural ya mencionada, nada expresa de
forma tan clara las limitadas posibilidades de los soberanos de esta época como la
pobreza de la tumba de Awibra Hor.

Tras este breve período de inestabilidad hubo varios reyes efímeros, incluido
Sekhemra-Khutawy Sobekhotep II, de cuyo reinado data un papiro muy interesante
que nos revela detalles de la vida cortesana en Tebas durante un período de doce días.

El análisis realizado por Stephen Quirke de este documento (Papiro Bulaq 18) ha
revelado muchos datos sobre la estructura jerárquica del palacio en la XIII Dinastía y
su modus operandi. Unos cuatro reyes después, aproximadamente en 1744 a.C.,
Sekhemra-Sewadjtawy Sobekhotep III se convirtió en rey y durante algún tiempo
pareció que la suerte de los soberanos egipcios iba a cambiar. Un relieve grabado en
el acantilado situado sobre Nag Hammadi, en el Egipto Medio, proporciona
información muy específica sobre los miembros de la familia del rey. La fecha más
alta es el año quinto de reinado, si bien el Canon de Turín le concede sólo tres años y
dos meses de gobierno; a pesar de su brevedad, dejó inscripciones fechadas en
monumentos repartidos desde Bubastis, en el delta, hasta Elefantina, en el sur.

Resulta evidente que el sucesor de Sobekhotep III, Khasekhemra Neferhotep I (c.
1740-1729 a.C.), tampoco pertenecía a la familia real; pero como también dejó
muchas inscripciones en monumentos, es posible que su reinado fuera fuerte. Fue
reconocido como señor por Inten, soberano de Biblos, y se han encontrado
inscripciones suyas en lugares tan meridionales como Knosso, inmediatamente al sur
de la segunda catarata en Nubia. A pesar de estas demostraciones de poder, no
controlaba todo el reino egipcio, a juzgar por las pruebas que existen de la presencia
de gobernantes independientes en Xois y Avaris, en el delta.

El trono pasó a los dos hermanos de Neferhotep I, Sahathor y Sobekhotep IV,
seguidos por el breve reinado del hijo de Sobekhotep IV Esta minidinastía terminó
con Sobekhotep V, en torno a 1723 a.C. No obstante, del reinado de Sobekhotep IV
se ha conservado información suficiente como para pensar que tenía todas las
hechuras de un rey fuerte y que continuó teniendo cierto control sobre Nubia, donde
se encontraron dos estatuas suyas al sur de la tercera catarata (otras han sobrevivido
reutilizadas en Tanis). No obstante, fue durante su reinado cuando aparecieron los
primeros síntomas de rebelión en Nubia, que terminaría por escapar al control egipcio
y pasar a ser gobernada por un linaje de reyes nubios asentados en Kerma (véase el
capítulo 8). Para entonces, el Egipto del Reino Medio se había roto en las esferas de
influencia que formaron la base de gobierno del Segundo Período Intermedio.