La explicación de los orígenes de la Dinastía V de Egipto dada en el Papiro Westcar se
puede contrastar con las pruebas contemporáneas de los reinados de Sahure y
Neferirkara. En su mastaba de Guiza, la reina Khentkawes se identifica con un título
único: «madre de dos reyes del Alto y el Bajo Egipto». Este mismo título aparece en
su pirámide (recientemente descubierta por arqueólogos checos), situada cerca de la
pirámide de Neferirkara en Abusir.

Guiza

Si la Khentkawes de Guiza y la de Abusir son la
misma persona, los dos hijos mencionados en su título serían Sahura (Horus
Nebkhau, 2487-2475 a.C.) y Neferirkara (Kakai, Horus Userkhau, 2475-2455 a.C.) y
el Papiro Westcar tendría razón en parte. Las pirámides de estos dos reyes se
encuentran en Abusir, como todas las de los reyes que construyeron templos solares
(y probablemente también la de Shepseskara, 2455-2448 a.C.). La calzada de acceso
que comunicaba el templo del valle y el templo de la pirámide del complejo funerario
de Sahura estaba decorada con relieves muy conseguidos que anticipan los más
conocidos de la calzada del rey Unas (2375-2345 a.C.). Los reyes de Abusir forman
un grupo estrechamente unido y sus monumentos presentan muchas similitudes.

Neferirkara

Durante la Dinastía V de Egipto, el templo de la pirámide de Neferirkara ha proporcionado el más importante
grupo de papiros administrativos del Reino Antiguo. Estos documentos arrojan luz
sobre el día a día del funcionamiento de un complejo piramidal e incluyen registros
detallados de los productos entregados, listas de los sacerdotes de servicio,
inventarios del equipamiento del templo y cartas. No obstante, el complejo piramidal
quedó sin terminar y su templo del valle y la calzada de acceso fueron posteriormente
incorporados por Nyuserra a su propio complejo funerario.

Abusir

El rey Shepseskara (Horus Sekhemkhau, 2455-2448 a.C.) fue el más efímero en la Dinastía V de Egipto del
grupo de Abusir y todavía no se ha encontrado ninguna referencia ni textual ni
arqueológica a su templo solar. Esto probablemente se deba a la brevedad de su
reinado. La del rey Raneferef (Isi, Horus Neferkhau, 2448-2445 a.C.) fue incluso
menor. Si bien su pirámide no llegó más allá de sus hiladas inferiores, el templo alto
ha proporcionado recientemente papiros comparables a los encontrados en el templo
de Neferirkara.

Templo solar

El templo solar del rey Nyuserra (Iny, Horus Setibtawy, 2445-2421 a.C.) se
encuentra en Abu Ghurab, al norte de Abusir. El último rey en construir un templo
solar en la Dinastía V de Egipto fue Menkauhor (Ikauhor, Hous Menkhau, 2421-2414 a.C.).

Saqqara

Su pirámide no se ha focalizado todavía, pero las tumbas de sus sacerdotes y otros indicios sugieren que puede estar escondida bajo la arena en algún lugar en el sureste de Abusir o en
Saqqara Norte. La innovación más sorprendente de la administración egipcia durante este período fue la desaparición de los miembros de la familia real de los cargos más importantes. Otro rasgo notable durante la Dinastía V de Egipto fue el habilidoso modo en que los templos solares se incorporaron
al sistema económico del país. Algunos de los nombramientos de sacerdotes en los
templos solares eran puramente nominales, para permitir que el titular del mismo
disfrutara de los beneficios derivados del cargo, entre los cuales puede encontrarse el
usufructo ex officio de terrenos del templo. Lo mismo sucedía con los cargos del
personal de las fundaciones piramidales.

Dioses egipcios

No existían grandes contradicciones entre
las necesidades del mundo de los dioses y los muertos y las necesidades de los vivos en la Dinastía V de Egipto.
Es posible imaginar sin problemas un sistema en el que la mayor parte del producto
nacional estaba destinado, en teoría, a cubrir las necesidades de los soberanos
difuntos, sus templos solares y los santuarios de los dioses locales; pero que, en
realidad, se destinaba a mantener a la mayor parte de la población egipcia.

Religión egipcia

Las prácticas religiosas de los antiguos egipcios diferían de forma local y estaban
estratificadas socialmente. Casi cada zona de Egipto poseía su dios local, que para sus
habitantes era la deidad más importante, algo sobre lo que influyó poco la elevación
de Ra a la categoría de dios del Estado. En realidad, los anales muestran que en ese
momento los reyes comenzaron a prestar más atención sí cabe a los dioses locales de
todas las zonas del país al hacer donaciones, a menudo de tierras, a sus santuarios o
eximiéndoles del pago de impuestos o del trabajo obligatorio.

Abu Simbel

Continuaron enviándose expediciones a los lugares tradicionales fuera de Egipto,
sobre todo para traer turquesa y cobre de Wadi Maghara (Sahura, Nyuserra y
Menkauhor) y Wadi Kharit (Sahura) en el Sinaí, además de gneis de las canteras al
noroeste de Abu Simbel (Sahura y Nyuserra). Durante el reinado de Sahura y
Nyuserra hay una referencia a una expedición destinada a conseguir bienes exóticos
(malaquita, mirra y electro, una aleación de oro y plata) del Punt, un país africano
situado en algún lugar entre la cabecera del Nilo y la costa de Somalia. Continuaron
los contactos con Bíblos (Sahura, Nyuserra y Neferirkara). El descubrimiento de
objetos con los nombres de varios reyes de la Dinastía V de Egipto en Dorak, cerca del mar de
Mármara, es ambiguo.

Mastabas

Durante la Dinastía V de Egipto hubo un incremento en el número de sacerdotes y
funcionarios que pudieron construirse tumbas gracias a sus propios esfuerzos.

Tumbas egipcias

Algunas de estas mastabas se encuentran entre las más grandes y mejor decoradas del
Reino Antiguo, como sucede en el caso de las tumbas de Ti (Saqqara) y Ptahshepses
(Abusir), ambas probablemente del reinado de Nyuserra. Muchas de ellas se
encuentran en cementerios provinciales más que en la cercanía de las pirámides
reales. Inevitablemente, esta relajación de la dependencia respecto al favor real vino
acompañada de la correspondiente variedad en la forma y calidad artística de las
estatuas y relieves.

Textos de las pirámides

Los textos «autobiográficos» que aparecen en estas tumbas
proporcionan nuevos datos sobre la sociedad contemporánea. La mayoría de ellos
consisten en frases convencionales y temas menos habituales relativos a menudo a la relación del dueño de la tumba con el rey. Esta tendencia continuaría durante el resto
del Reino Antiguo.