Existe mucha menos información sobre los reyes de la II Dinastía de Egipto, a excepción de
los dos últimos reinados (Peribsen y Khasekhemuy), que sobre los de la I Dinastía.
Por lo que sabemos del comienzo del Reino Antiguo en la III Dinastía, la II Dinastía de Egipto
pudo haber sido un momento en el cual se estaban sentando los cimientos
económicos y sociales de un Estado fuertemente centralizado que se desarrolló con
unos recursos realmente vastos. Sin embargo, esta gran transición no puede
demostrarse a partir de los restos arqueológicos de la II Dinastía de Egipto.

Museo de El Cairo

En 1991-1992 el Instituto Arqueológico Alemán en del museo de el Cairo reexcavó en Abydos
la tumba del último rey de la I Dinastía, Qaa, y en ella se encontraron unas
impresiones de sellos de Hetepsekhemuy, el primer rey de la II Dinastía. Los
arqueólogos alemanes han interpretado este documento como la prueba de que
Hetepsekhemuy terminó la tumba de su predecesor y de que no se produjo ninguna
ruptura en la sucesión dinástica. No obstante, no se sabe a ciencia cierta dónde fueron
enterrados los reyes egipcios de la II Dinastía de Egipto, pues no hay restos de sus tumbas en Abidos.

Abidos

Los únicos monumentos de la II Dinastía de Egipto que hay en Abidos son dos tumbas y dos
recintos funerarios que pertenecieron a Peribsen y Khasekhemuy. En Hieracómpolis
tenemos también el gran recinto con nichos conocido como el Fuerte, cerca de la
entrada al Gran Wadi, datado en el reinado de Khasekhemuy gracias a una jamba de
piedra inscrita. No se explica la existencia en Hieracómpolis de esta única estructura
y tampoco está claro que se trate de un segundo recinto funerario para Khasekhemuy.

Pirámide escalonada de Djoser

Al sur del complejo de la Pirámide Escalonada de Djoser en Saqqara se
encontraron dos enormes series de galerías subterráneas, cada una con más de cien
metros de longitud. Asociadas a ellas aparecieron impresiones de sellos de los tres
primeros reyes egipcios de la II Dinastía de Egipto (Hetepsekhemuy, Raneb y Nynetjer), cuyos nombres también se leen en el hombro de una estatua de granito de un sacerdote de la II
Dinastía de Egipto llamado Hetepdief (encontrada en la cercana Mitrahina y en la actualidad en
el Museo Egipcio de El Cairo).

Saqqara

Las superestructuras de estas tumbas de Saqqara han
desaparecido por completo, pero es posible que en ellas se enterraran dos reyes de la
II Dinastía. El tercer rey pudo haber sido enterrado en una tumba formada por
galerías que en la actualidad se encuentra enterrada bajo el complejo de Djoser. La
superestructura de esta tumba se habría desmontado durante la III Dinastía, cuando se
construyó el monumento de este rey, momento en que también se restauraron sus
galerías. Esta reconstrucción de los acontecimientos no es imposible, dada la inmensa
cantidad de recipientes de piedra de la I y II Dinastías, probablemente usurpados de
complejos mortuorios y/o centros de culto anteriores, encontrados bajo el complejo
de Djoser.

Tumbas egipcias

La tumba de Peribsen (quizá conocido también como Horus Sekhemib) en el
cementerio real de Abydos es bastante pequeña (16,1 X 12,8 metros). La cámara
funeraria central es de adobe, al contrario que sus homologas de la I Dinastía de Egipto, que
estaban revestidas de madera. Cuando el nombre de Peribsen se escribe en un serekh
aparece coronado no por el habitual halcón Horus (como sucede con el nombre de
Sekhemib), sino por el animal de Seth, una criatura en forma de sabueso o chacal con
una ancha cola erguida. Este dramático cambio en el formato del nombre real se ha
interpretado como la manifestación de algún tipo de rebelión, que fue aplastada o
solucionada por el último rey de la dinastía, Khasekhemuy, cuyo nombre aparece en
los serekhs coronado tanto por el halcón Horus como por el animal de Seth.

Horus y Seth

Este conflicto puede haber quedado simbolizado en la mitología egipcia, como en El
enfrentamiento entre Horus y Seth. No está claro que este relato mitológico, conocido
por textos mucho más tardíos, y los símbolos de los serekhs de los dos reyes de Egipto de
finales de la II Dinastía de Egipto representen una realidad histórica. No obstante, un epíteto de
Khasekhemuy procedente de las impresiones de sellos, «los dos señores están en paz
con él», parece apoyar la teoría de que resolvió algún tipo de conflicto interno,
siempre que «los dos señores» se tome como una referencia a Horus y Seth (y sus
seguidores).

Khasekhemuy

La última tumba construida en el cementerio real de Abidos fue la de
Khasekhemuy, conocido como Khasekhem al comienzo de su reinado. Es mucho más
grande que la de Peribsen y su diseño es diferente, pues está formada por una larga
galería (68 metros de longitud y 39,4 metros de anchura en su punto más ancho)
dividida en cincuenta y ocho habitaciones con una cámara central construida con
bloques de caliza.

Medidas tumba Khasekhemuy

La cámara funeraria, que mide 8,6 X 3 metros y se conserva hasta
una altura de 1,8 metros, es el ejemplo más antiguo conocido de construcción con
piedra a gran escala. Si bien la mayor parte de su contenido se lo llevó Amélineau, se
documentó bien y Petrie lo trata en su publicación de 1901. El ajuar funerario cuenta
con inmensas cantidades de herramientas y recipientes de cobre, vasos de piedra
(algunos con tapas de oro), herramientas de pedernal y recipientes de cerámica
rellenos de grano y fruta. Petrie también describe pequeños objetos vidriados, cuentas
de cornalina, herramientas en miniatura, cestas y una gran cantidad de sellos. Resulta
evidente que, atendiendo al elevado número de habitaciones de la tumba, ésta, habría
podido albergar más ajuar funerario que todas las tumbas egipcias de la I Dinastía de Egipto del
cementerio juntas.

Unas

Durante la II Dinastía de Egipto, los altos funcionarios del Estado siguieron enterrándose en
Sakkara Norte. Cerca de la pirámide de Unas, soberano de la V Dinastía de Egipto, Quibell
excavó cinco grandes tumbas-galería subterráneas excavadas en el lecho de caliza,
sugiriendo que se trataba de un tipo de casa para la otra vida, pues cuentan con zonas
para los hombres y para las mujeres, un «dormitorio principal» para el enterramiento
e incluso cuartos de baño con letrinas. La más grande de las cinco, la Tumba 2302,
consiste en veintisiete habitaciones bajo una superestructura de adobe y ocupa una
superficie de 58 x 32,6 metros. Las superestructuras de estas tumbas de la II Dinastía de Egipto
ya no tienen los cuatro lados profusamente decorados con nichos, como en la I Dinastía de Egipto , sino que pasan a tener sólo dos nichos en el lado este, quizá para señalar el
lugar donde los sacerdotes o la familia podían dejar las ofrendas tras el funeral (un
diseño que luego encontraremos en las tumbas privadas durante todo el Reino
Antiguo).

Mastabas

Es evidente que los planos de las tumbas de la élite de la II Dinastía de Egipto
evolucionaron a partir de los de las tumbas de los altos funcionarios de la I Dinastía
en Saqqara Norte. Como la meseta de Sakkara está formada por caliza de buena
calidad, estas tumbas de la II Dinastía de Egipto se diseñaron con habitaciones para el ajuar
funerario excavadas profundamente en el lecho de roca, donde las habitacionesalmacén
quedaban más protegidas de los ladrones que en la superestructura. Las
tumbas egipcias de Saqqara de finales de la II Dinastía, que probablemente pertenecen a
funcionarios de rango medio, son de diseño similar a las mastabas estándar del Reino
Antiguo, formadas por un pozo vertical excavado en el lecho de roca que conduce a
una cámara funeraria definida con muros. Por encima del pozo y la cámara había una
superestructura de adobe con dos nichos en el lado este.

Río Nilo

En Helwan, en la orilla este del Nilo, las excavaciones arqueológicas han sacado a
la luz más de diez mil tumbas, fechadas desde Nagada III hasta la II Dinastía de Egipto y
probablemente también de comienzos del Reino Antiguo. Se trata de enterramientos
de un tamaño más bien modesto, que pertenecieron a funcionarios de rango medio.
Una característica de varias de las tumbas egipcias de la II Dinastía de Egipto en Helwan es la presencia
de una estela situada en el techo de la tumba, tallada con una representación sedente
del dueño de la misma, así como su nombre, títulos y la llamada fórmula de ofrendas.

Ritos egipcios funerarios

Los ataúdes de madera de poca longitud, destinados a los enterramientos en
posición fetal y que en la I Dinastía de Egipto sólo se encontraban en las tumbas egipcias de la élite, se hicieron mucho más habituales en tumbas egipcias de la II Dinastía, como las de Helwan.

Predinástico

En Saqqara, Emery y Quibell encontraron cadáveres de la II Dinastía de Egipto envueltos en
vendas de lino empapadas en resina, prueba temprana de algunos intentos de
conservar el cuerpo antes de que se crearan las técnicas de momificación. Este tipo
de medidas eran necesarias para las inhumaciones en ataúdes, pues, al contrario que
los enterramientos predinásticos, el cuerpo se deshidrataba de forma natural debido al
calor de la arena al depositarse éste en un agujero en el desierto. El creciente uso de
la madera y la resina en los enterramientos de categoría media de la II Dinastía de Egipto
probablemente sugiera que por estas fechas el contacto y el comercio con la región
libanesa habían aumentado mucho.

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