Amenemhat I

Sehetepibra Amenemhat I (el Ammenemes de Manetón, c. 1985-1956 a.C.) era
hijo de un hombre llamado Senusret y de una mujer llamada Nefret, ajenos a la
familia real; los nombres de Amenemhat, Senusret y Nefret fueron muy populares
después entre los reyes de la XII Dinastía y sus esposas. Si realmente el visir
Amenemhat es la misma persona que Amenemhat I, entonces su informe de los dos
milagros estaría indicando que era alguien para quien se hacían portentos. Sus
coetáneos habrían comprendido que se trataba de un hombre favorecido por los
dioses.
La profecía de Neferti, un texto que pudo haberse compuesto a comienzos del
reinado de Amenemhat I, comienza con una lista de los problemas que sufre la tierra,
para luego «predecir» la aparición de un rey fuerte:

Y Entonces un rey vendrá del Sur,
Ameny, el justificado, de nombre.
Hijo de una mujer de Ta-Seti, hijo del Alto Egipto.
Se pondrá la corona blanca,
Llevará la corona roja;
Unirá a Las Dos Poderosas [Las dos coronas]
[…]
Los asiáticos caerán ante su espada, Los libios caerán ante su llama,
Los rebeldes ante su cólera, los traidores ante su poder,
Como la serpiente de su frente somete a los rebeldes para él.
Alguien construirá los «Muros del gobernante»,
Para impedir que los asiáticos entren en Egipto
[…]

Como esta «profecía» de comienzos de la XII Dinastía (cuya fecha es muy
cuestionable) se refiere claramente al rey Amenemhat, volvemos a encontrarnos con
la descripción de una nueva intervención divina, que se encarga de subrayar la
categoría sobrenatural del rey. Si bien hay otros textos que mencionan el caos anterior
a la llegada de nuevos reyes, las referencias a los asiáticos en La profecía de Neferti
son nuevas, así como la mención a los «Muros del gobernante», una estructura
construida por Amenemhat para interceptar la vía de acceso a Egipto desde Oriente.
Fue durante su reinado cuando se realizaron las primeras campañas militares del
Reino Medio en Oriente Próximo de las que tenemos pruebas.


Una de las decisiones más importantes de Amenemhat fue el traslado de la capital
de Egipto desde Tebas hasta una ciudad nueva: Amenemhat-itj-tawy («Amenemhat el
que toma las dos tierras»), conocida en ocasiones sólo como Itjtawy, que todavía está
por localizar en la región de Fayum, probablemente cerca de la necrópolis de Lisht.
El nombre de la ciudad implica un comienzo de reinado bastante violento; pero la
fecha exacta del traslado a Itjtawy no se conoce. La mayor parte de los estudiosos
afirman que tuvo lugar a comienzos del reinado de Amenemhat, si bien Dorotea
Arnold defiende una fecha mucho más tardía (en torno al vigésimo año de reinado).


Aunque es posible defender que Amenemhat pasó algunos años en Tebas, los entre
tres y cinco años que posiblemente duraron los preparativos para la construcción de la
plataforma cercana a Deir el Bahari identificada como una posible tumba de
Amenemhat I, sugieren que quizá el traslado no tuvo lugar en una fecha tan tardía
como el año vigésimo. En cambio, el mínimo número de monumentos tebanos
construidos por Amenemhat I y la sospechosa ausencia de tumbas de funcionarios
tras la época de Meketra (un alto funcionario enterrado en las cercanías de la
susodicha plataforma) pueden sugerir que el cambio tuvo lugar en los primeros años
del reinado.

Sin embargo, las inscripciones en los bloques de los cimientos del templo
mortuorio de Amemenhat en Lisht demuestran, primero, que Amenemhat ya había
celebrado su jubileo real y, segundo, que ya había transcurrido el año uno de un rey
anónimo (quien se piensa que es Senusret I, sucesor de Amenemhat), lo cual sugiere
una fecha extremadamente tardía para el complejo piramidal de Lisht. Por todas estas
razonas, la fecha del traslado hasta Fayum sigue siendo fuente de considerables
debates.


Itjtawy pudo haber sido elegido porque estaba más cerca del origen de las
incursiones asiáticas que Tebas, pero fundar una nueva capital también fue una
inteligente decisión política por parte de Amenemhat, pues mediante la misma
indicaba que se trataba de un nuevo comienzo. También significó que los
funcionarios que le sirvieron en Itjtawy serían por completo dependientes del rey,
dado que carecían de bases de poder propias. Este nuevo comienzo fue conmemorado
en el segundo nombre de Horus elegido por el faraón: Wehemmesu («El
renacimiento» o, más literalmente, «La repetición de nacimientos», quizá una alusión
al primero de los «milagros»). No se trataba de una frase hueca: la XII Dinastía buscó
sus modelos en el Reino Antiguo (por ejemplo, la forma piramidal para la tumba del
rey y el uso de sus estilos de decoración artística), además de promover el culto al
soberano. Se produjo un lento pero inexorable retorno hacia un gobierno más
centralizado, acompañado de un incremento de la burocracia. Al mismo tiempo se
observa un crecimiento exponencial de la riqueza minera del rey, enfatizada por los
escondrijos de joyas hallados en varias tumbas reales de la XII Dinastía. Estos
cambios tuvieron como resultado el aumento del nivel de vida de los egipcios de
clase media, cuyo nivel de riqueza era proporcional a sus cargos oficiales.


El primer uso que hizo Amenemhat de los ejércitos feudales fue contra los
asiáticos en el delta; la escala de estas operaciones se desconoce. Seguidamente
reforzó la región con la construcción de los llamados «Muros del soberano», que
tienen un papel dramático en la Historia de Sinuhé y también se mencionan en La
profecía de Neferti. Hasta el momento no se ha encontrado ninguna fortaleza en la
frontera noreste de Egipto, pero los restos de un gran canal que hay en la zona pueden
datar de esta época. Se sabe que durante el reinado de Amenemhat se construyeron
fortalezas en otros lugres, entre ellas una en Mendes llamada Rawatay, además de los
puestos avanzados de Semna y Quban en Nubia, cuyo propósito era sobre todo
proteger y explotar las minas de oro de Wadi Allaqi.
Si bien el rey y su ejército de reclutas llegaron a Elefantina muy al principio del
reinado, no parece que actuaran más al sur antes del año 29.

Para entonces la política respecto a Nubia había dejado de ser la flexible red de operaciones comerciales y extracción de piedra que caracterizó al Reino Antiguo para convertirse en una nueva estrategia de conquista y colonización, con la intención sobre todo de conseguir
materias primas, en especial oro. Una inscripción en Korosko, en la Baja Nubia, a
medio camino entre la primera y la segunda cataratas, afirma que las gentes de
Wawat (Baja Nubia) fueron derrotadas en el vigésimo noveno año del reinado de
Amenemhat. Sólo se recoge una incursión militar contra los libios; se dice que tuvo
lugar en el año 30, siendo dirigido el ejército por Senusret, hijo del rey. Para cuando
terminó la campaña libia, Amenemhat estaba muerto.